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miércoles, 30 de julio de 2014

10.- La agonía

Es la década de los noventa, y la Sociedad creada en 1903 por los herederos de León y Llerena, cargada de deudas, ha tenido que vender su patrimonio otra empresa. Comienza así una década aciaga y funesta. El Gran Hotel es vendido y cerrado completamente durante unos años "por reformas". El número de agüistas se reduce casi hasta desaparecer. Los pocos que siguen acudiendo se quejan, año tras año, de la mala calidad del servicio que reciben ahora en el Balneario. Ya ni siquiera pueden tomar las aguas los sábados y domingos porque la empresa explotadora no pone empleados que cubran el servicio en fin de semana. Se llega a cerrar el arco de entrada con una cadena para que no se pueda entrar.

Un ambiente de descuido y ruina empieza a apoderarse del antaño elegante y frondoso parque. La escalinata de la Graillas se llena de maleza y herrumbe. Un día, los pocos agüistas que aún quedan ven con asombro y horror como la empresa explotadora está talando el parque. Arboles centenarios, que no eran árboles secos, caen bajo el hacha voraz y la codicia desmedida de unos especuladores. El estado de deterioro es penoso. Los últimos agüistas se van para no volver.

El domingo 26 de noviembre de 2000, a las ocho y media de la tarde, la noticia corre por el pueblo como reguero de pólvora...

-¡¡Está ardiendo el Balneario!! ¡¡Está ardiendo el Balneario...!!

Multitud de marmolejeños bajan a ver que ocurre. El espectáculo es dantesco. Llamas de veinte metros lo devoran. El clamor es unánime...

-¡Qué lástima de Balneario! ¡Ha terminado con el siglo!


A la mente de todos los habitantes de Marmolejo, y de aquellos que lo vieron en televisión y lo sufrieron por haber estado tomando allí las aguas o acompañando a un familiar, a todos acudieron los recuerdos de un Balneario lleno de personas buscando la salud de sus aguas junto a los tres manantiales. De un pueblo que, durante los meses de temporada veía felizmente cómo se duplicaba el número de habitantes. De hoteles, pensiones y casas de huéspedes al completo de ocupación. Del ir y venir de forasteros en tiendas y comercios eligiendo recuerdos para llevar a la familia. De los bares y terrazas llenos, a la hora del aperitivo y la merienda. De aquellos agüistas que se integraban y formaban parte de la vida del pueblo... 

Todo esto, de lo que se sentía orgullosos el marmolejeño, desaparece. La empresa explotadora cesa la actividad, cierra las instalaciones y los trabajadores pasan a regulación de empleo.

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Últimos días de diciembre de 2000. Un rumor se deja oír cada día mass contínuo. Por fin, el día 21 de diciembre, se reparte un bando del Alcalde que confirma esos rumores.

El Ayuntamiento ha comprado el Balneario.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

Se puede encontrar mas información, excelentemente recopilada y presentada en 

http://villademarmolejo.es/

http://lugardemarmolejo.wix.com/marmolejo

9.- La decadencia

En la década de los setenta hay una disminución importante en el número de agüístas que acuden a Marmolejo. La media anual se sitúa en torno a 1200, apenas la mitad de la cifra de los años sesenta. Las aglomeraciones propias de temporada en el pueblo ya no se ven. La ocupación hotelera ha bajado, en muchas casas de huépedes apenas vienen clientes y, para colmo, Renfe ha cerrado la estación.

En el año 1980 sólo se registran 876 enfermos. En 1981, 740. Los hoteles Madrid, Zabala y Suizo han cerrado ya, y el Hotel Los Leones es transformado en residencia de la tercera edad. La pérdida de plazas hoteleras, de todas las categorías, es grande. La fuente de ingresos que "la tercera cosecha" aportaba al pueblo se va reduciendo al mínimo.

Sin embargo, Marmolejo aún tenía un nombre y un prestigio. Aquellos que decíamos en cualquier lugar de Andalucía "...soy de Marmolejo..." casi con seguridad recibiamos la respuesta de "¡Hombre, buen balneario...!". En esta década entran nuevos accionistas en la Sociedad, y con ellos una ampliación de capital y deseos de potenciar tanto el Balneario como el envasado de agua. Se reforma el Gran Hotel, reinaugurándolo en 1986. El Balneario tambien cuenta con mejoras. Se hace un arco de entrada nuevo. Se cambia la solería en los paseos y en la galería de los manantiales. Se instalan conduciones desde los manantiales para servir el agua en el conocido conjunto de grifos y azulejos, y se asfalta todo el trayecto entre el arco de entrada y el aparcamiento junto a la galería.

Por desgracia, estos buenos deseos no dan el resultado esperado. En 1986, son sólo 500 los agüistas que acuden al Balneario. El Casino hace ya que fue demolido, y ahora le toca al Hotel Central caer bajo la piqueta, para ser sustituida su elegante fachada por una fría e impersonal sucursal bancaria.

Sólo el Hotel Balneario, y a muy duras penas, queda como reliquia del antiguo esplendor.

¿Qué causas motivaron esta decadencia?. Evidentemente pueden ser varias.

La primera está, paradójicamente, en la sustancial mejora de la medicina y los tratamientos de las enfermedades. Del mismo modo que ya apenas se hacían recetas magistrales en las farmacias, tampoco los tratamiento naturales estaban en boga. Los avances en medicamentos y tratamientos quirúrgicos llegaron a curar o mejorar las enfermedades renales o hepáticas en una fracción del tiempo y el dinero que costaba una estancia en el Balneario.

Otra es el cambio en la cultura del ocio vacacional. La afluencia de turistas a la playa y a la montaña barrió en aquellos años el turismo de interior. Al mismo tiempo, no se pudo, o no se supo, captar nuevos clientes con una infraestructura que atrajase a los forasteros para combinar el descanso con la naturaleza y las aguas minero-medicinales. El descenso en el número de agüistas representó simplemente el hecho biológico de la desaparición paulatina de los antiguos visitantes de toda la vida, sin que hubiese una nueva generación que los sustituyese.

No ayudó la crisis económica que comenzó en los años setenta. La crisis del petróleo, el incremento en el precio de los transportes y la inflación generalizada, encareció la vida lo bastante como para que los agüistas de economía mas débil no pudiesen soportar los gastos de traslado y estancia.

Pero lo peor aún estaba por llegar.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

Se puede encontrar mas información, excelentemente recopilada y presentada en 

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martes, 29 de julio de 2014

8.- La postguerra y la segunda era de esplendor

Marmolejo salió muy malherido de la guerra. El frente se estabilizó en la antigua carretera nacional tras la sangrienta batalla de Lopera, y no se movería hasta el final de la contienda. Durante esos casi tres años el Balneario permaneció desatendido, habiendo sido incautada la Sociedad de Aguas Mineromedicinales, y habiendo sufrido algunos desperfectos cuando la aviación Nacional bombardeó el puente. El Hotel Balneario fue convertido en hospital militar y, siendo uno de los edificios mas visibles, sufrió los impactos de múltiples obuses disparados por la artillería Nacional situada en Lopera y Porcuna. La represión y los saqueos tambien hicieron su mella en la población. Como rezaba la Comisión Gestora del Ayuntamiento establecida en 1939, "...por tratarse de un pueblo con Balneario de fama mundial, la principal rama de la industria en el mismo era la hotelera que se hallaba en estado floreciente, habiendo sido saqueados totalmente la mayor parte de los particulares que se dedicaban a recibir enfermos en las temporadas oficiales..."

Artículo de la época en el diarío Jaén

 Después vendrían los años del hambre, pero poco a poco la situación iría mejorando, los agüistas empezaron a regresar. El Hotel Castilla y el Cuatro Naciones ya no volverían a abrir, pero el resto sí lo hizo, añadiendose a la lista el Hotel Suizo y el Hotel Zabala. Por fin, en 1945, se reinaguraría el Gran Hotel Balneario, totalmente reformado.En 1883 fue mi abuelo Manuel Méndez Córdova, quien diseñó y plantó los jardines y parque del balneario, y en 1945 mi padre Manual Méndez Moraga, el que diseño y plantó los jardines del Gran Hotel.

Y a partir de aquí ya puedo hablar por mi propia experiencia y no sólo por registros históricos, pues tras la reinaguración del Hotel Balneario entré a formar parte de su plantilla de trabajadores, primero como botones, y despues trabajando en su administración.


El autor tras su incorporación a la plantilla del Hotel Balneario
El Balneario y Marmolejo vuelven a ver llenos sus hoteles, pensiones y casas de huéspedes. La concurrencia de enfermos y acompañantes vuelve a ser muy numerosa. Otra vez la carretera y calles del pueblo ven los últimos modelos de cohes, los famosos haigas que traían los tangerinos. Ya no hay tranvías, pero sí amplios y modernos autobuses para ir al Balneario. A Marmolejo vuelve el ambiente cosmopolita y las fiestas a los salones de sus hoteles. Se crea el Día del Agüista, en el que se les homenajea con berbenas y fuegos artificiales en el Balneario.

Según estadísticas, en la década de los cuarenta se registran 2300 visitantes por año de media, en los cincuenta se superan los 3000. Al venir los agüistas acompañados de una, dos o mas personas (algunos traían chófer y criada) se puede calcular que, en esas décadas, el número de forasteros durante la temporada se encontraría entre los 8000 y los 10000. La "tercera cosecha" había regresado.


Los agüistas vuelven a los manantiales y el Balneario es remozado, construyéndose una galería de obra ampliada que duraría mas de cincuenta años.

 De nuevo se creaba riqueza para la población. Nuevos hoteles y mejoras en las casas de huéspedes significaban materiales de construcción, trabajo para albañiles, carpinteros, blanqueadores, escayolistas, marmolistas... Las huertas del pueblo abastecían de verduras y frutas a los hoteles, pensiones y casas de huéspedes, dándose el caso de que el Hotel Los Leones y el Hotel Madrid poseían huerta propia. Los comercios, tiendas de alimentación y recuerdos, barberías, talleres de artesanía (las famosas cestas de mimbre...) hacían negocio en la temporada...

El pueblo se modernizaba, se construían nuevas calles y nuevos barrios. Se creó la Granja Escuela y se instaló la red general de agua, sustituyendo los "carros del agua" que venían de la fuente Olid y la de los Carros, por el enorme depósito de agua al final del paseo que desde entonces es parte fundamental del perfil de nuestra localidad.

El futuro se veía con optimismo pero, en los años sesenta, la media de agüistas bajó a poco más de 2000 al año. Era un sombrío presagio de lo que estaba por llegar.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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http://es.scribd.com/doc/201429837/La-Memoria-Rescatada-1931-1951-Manuel-Perales-Solis

lunes, 28 de julio de 2014

7.- La Epoca Dorada

Nada refleja mejor el prestigio e importancia que en aquellos años tuvo Marmolejo, gracias a su Balneario, que las figuras que lo visitaron y llevaron su fama por doquier. Estas figuras acudían al Balneario buscando la salud de sus aguas, el ambiente cosmopolita de la localidad, los bailes en los salones de los hoteles, las fiestas, excursiones y la hospitalidad de sus gentes.
Reunión de agüistas en 1916. Se pueden ver algunos números de la Guardia Civil con uniforme de aquella época.
Ya en 1893 se imprime un libro pensado y compuesto por "Dos Ingenios" (agüistas asistentes al Balneario) donde se cuenta con puntualidad La Vida del Aguanoso. Jazmín oloroso y ramillete poético erudito y dedicado al Muy Ilustre Señor DON FRANCISCO S..... que Dios guarde.

Este librito, reeditado en 1997 por el Ayuntamiento de Marmolejo, saca en consecuencia que los "dos ingenios" eran el Conde de Liniers y el doctor Thebussen y el protagonista de la dedicatoria, el Muy Ilustre Señor Don Francisco Silvela.

Visitante en los primeros años fue D. Santiago Ramón y Cajal. Se contaba de él que, por las tardes, se sentaba en la terraza del bar a tomar café y, en la mesa, que tenía tablero de mármol blanco se dedicaba a dibujar con lápiz gráficos y líneas, con disgusto del camarero que después tenía que limpiarla, y decía: 

-¡Qué manía tiene este señor de pintarrajearme la mesa todos los días...!

Tertulia en el café del Casino. Nótese la mesa de mármol blanco
Don Santiago Ramón y Cajal
Esquema de red neuronal. Posiblemente los bocetos fueron hechos en esa mesa de mármol
Esos "pintarrajos" eran, ni mas ni menos, que los bocetos de las redes de conexiones neuronales, cuya descripción le supondría ganar el Premio Nobel de Medicina en 1906....

Muchos de los visitantes pasaban por el taller del maestro alfarero Vallejo. Allí, desde media mañana hasta la hora de comer, departían con él en amenas tertulias, lo veían trabajar y hasta le encargaban algún cacharro.


En el libro de firmas de su taller ha quedado constancia de la altura e importancia de estos visitantes: Santiago Ramón y Cajal, Joaquín Álvarez Quintero, José Muñoz San Román, José Ortega y Gasset, Darío de Regoyos, Tomás Cuesta, Rodolfo Valentino, Marquesa de Gandia, Marquesa de Altamira,  Marquesa de Caltojar, Marquesa de Cardeña, Marquesa de Salar, Francisco Rodríguez Marín, Serafín Álvarez Quintero, Armando Palacio Valdés, Rafael Bernier, María Guerrero, Charles Chaplin…

Sin embargo, el agüista que puso a Marmolejo y su Balneario en la historia y la literatura fue D. Armando Palacio Valdés que desarrolló los cuatro primeros capítulos su obra "La Hermana San Sulpicio" en el Balneario. Posteriormente en 1927, la primera película basada en la obra, protagonizada por Imperio Argentina, rodó parte de sus planos en el Balneario (pero en la versión muda... la versión sonora de 1932 fue rodada en otros balnearios y en estudio)

Escena de la versión de 1927, posiblemente entrando al chalet de baños. Al fondo aparecería un atisbo de la glorieta de los tranvías.
 En 1936 todo acabó de repente. La guerra llegó para quedarse tres largos años.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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domingo, 27 de julio de 2014

6.- Los alojamientos

Aunque no existen demasiados datos de la afluencia de agüistas en los primeros decenios de funcionamiento, se sabe que en el año 1877 el número de enfermos registrados era de 786. Si les suponemos dos acompañantes de promedio, el total de visitantes de aquella época superaría los 2000. Como estas cifras aumentaron en años sucesivos, se puede calcular que en el primer tercio del siglo XX entre cinco y seis mil personas visitarían y permanecerían entre una y cuatro semanas en la localidad. En la temporada alta, ello representaría un incremento de población en Marmolejo de entre un 50% y un 90%.

Estas cifras son las que condujeron a la aparición de una amplia oferta de alojamiento, desde grandes hoteles, hasta habitaciones individuales en casas particulares. Según se informa en el folleto publicado en 1902:

Como medio  ordinario de hospedarse, hoteles y casas de huéspedes, en cuya condición y medios está representada toda la escala social; así es que además del Hotel Madrid, fondas de Los Leones, Española y Castilla, hay las casas de Manuela Muñoz, viuda de Padilla, Bartolomé Perales y Alfonso Perales y, aparte de éstas, otras casas mas modestas y aún humildes, donde pueden irse instalando desde el potentado hasta el jornalero, y todas pulcras y curiosas.
Imagen del Hotel Castilla en la esquina de la Plaza del Amparo. Al fondo se ve el Hotel Madrid.
 Un anuncio del Hotel Suizo

Imagen del Hotel Los Leones
El negocio es tan pujante que, en 1923, se inaugura el Gran Hotel Balneario, de primerísima categoría en su tiempo, dotado de los adelantos mas modernos de la época. 


En 1930, en su punto culminante de esplendor, Marmolejo contaba con hasta diez hoteles y fondas,  y docenas de casas de huéspedes. Contaba con bares, restaurantes, cines, un casino, calles empedradas, pavimentadas, y con fluido eléctrico, telefonos y telégrafo, y todo ello dando trabajo a los lugareños, y creando una riqueza que se añadía a la propia del olivar, los cultivos y las monterías. Nunca volvería a ser tan próspero.
 

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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sábado, 26 de julio de 2014

5.- Los tranvías

Los efectos positivos del Balneario en la localidad no tardaron en hacerse notar. A fin de facilitar el acceso al recién inaugurado Balneario, se abrieron dos paseos para hacer mas cómodo y agradable el ir a pie a los manatiales. Uno de ellos discurría la derecha de la carretera hacia la Ermita del Santo Cristo hasta el Pilar, y se le llamó Paseo de las Cruces por las catorce columnas rematadas con cruces que lo jalonaban. Otro transcurría a la izquierda, y por él se establecería la línea de tranvías.
La parada principal de los tranvías frente a la parroquia de la Paz en 1917, recién inaugurado el servicio. Dos coches se aprestan para iniciar el recorrido hacia el Balneario, mientras que otro acaba de llegar
En 1925, con el urbanismo y las infraestructuras de la población en evidente mejora.
Estos tranvías, tirados por mulos o caballos, se instalaron en el año 1916. Su salida estaba en la plaza del Ayuntamiento, seguían hasta la Peana, paraban en el Hotel Balneario, una vez que se inauguró, y continuaban hasta la glorieta situada frente al chalet de baños del Balneario, donde invertían su recorrido para devolver a los agüistas a su lugar de alojamiento.

Dos coches entran en el Hotel Balneario
Parada final de los tranvías en el parque del Balneario.


Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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viernes, 25 de julio de 2014

4.- El Balneario inicia su actividad.

Todas las infraestructuras citadas anteriormente representaron un importante desembolso en inversión, y en aquel entonces, y menos en el caso de Don Eduardo, no se hacían las inversiones sin un buen plan de futuro. Y para asegurar ese futuro, el mismo año de la venta al Senador del Reino, por orden de 3 de agosto de 1883, las aguas del Balneario fueron declaradas de utilidad pública.
Análisis de los distintos manantiales. La inclusión de la radiactividad como un elemento beneficioso y promocionable nos puede parecer chocante hoy en día, pero en aquel entonces la radiactividad estaba recién descubierta, no se comprendía del todo y estaba de moda, con numerosos medicamentos a base de radio en el mercado. El que las aguas fuesen levemente radiactivas no tiene nada de raro, pues estan relativamente cerca de las que serían las minas de pechblenda de Cardeña. Sin embargo el nivel de radiactividad no es superior al del entorno y en ningún caso por encima de niveles alarmantes.
Comenzó entonces un consistente proceso de promoción que, en algunos casos, llevó a ofrecer algunas cualidades que hoy nos parecerían chocantes. Este proceso culminó en la presentación de las aguas en diversas exposiciónes, de las que se obtuvieron las correspondientes medallas, culminando con el Gran Premio de Honor de la Exposición Universal de París de 1900.

En las exposiciones se otorgaban medallas y galardones para que las empresas pudiesen añadir un elemento de prestigio en sus etiquetas
Originalmente prescritas para ser bebidas, en 1893 se añadió el uso terapeutico de las aguas en forma de baños y duchas. La temporada de funcionamiento del Balneario se estableció, en 1902, desde el 1 de abril al 30 de noviembre. Este intervalo de actividad se mantendría, quincena arriba, quincena abajo, hasta el cese de actividad del Balneario.


Las tarifas de uso de las aguas eran, en 1902:

Baño de agua mineral............................................... 2.00 pesetas
Baño de agua natural................................................ 1.25 pesetas
Ducha de agua mineral............................................. 1.50 pesetas
Ducha de agua natural.............................................. 1.00 pesetas
Ducha escocesa de agua natural............................... 1.50 pesetas
Ducha escocesa de agua mineral.............................. 2.00 pesetas
Baño de asiento de agua mineral.............................. 1.50 pesetas
Pulverización de agua mineral.................................. 1.25 pesetas
Servicio completo de ropa caliente........................... 0.50 pesetas
Bebida de agua al pie de las fuentes (temporada).... 20.00 pesetas

Por una razón o por otra, los baños y duchas dejaron de aplicarse, y ya no aparecían en la tarifa de precios de 1930, en la que el precio por temporada de bebida en el manantial había subido a 30 pesetas.

Estas cifras pueden no parecer mucho para una persona de hoy, pero en aquel entonces eran una desembolso importante para según que personas. Y sin embargo, mas y mas agüistas acudían todos los años. ¿Por qué?. Simplemente porque funcionaban. En una época en que no existían los medios hospitalarios y farmaceuticos actuales, cuando las recetas magistrales preparadas en las boticas de las farmacias estaban a la orden del día, los efectos de las aguas del Balneario representaron la mejora y alivio de las enfermedades de un sinnúmero de pacientes que ayudaron a expandir el prestigio del mismo a través de sus testimonios y, sobre todo, de su recuperación.

Las principales indicaciones de las aguas fueron para aquellas enfermedades renales y hepáticas como nefritis, litiasis, colecistitis e hipertensión. Algunas enfermedades mejoraban notablemente con el consumo de las aguas, como las anemias, gracias al hierro que contienen los manantiales, y otras, como dispepsias, celoesterinemias o diabetes, mejoraban probablemente mas por el estilo de vida sano que acompañaba a la actividad del agüista, que por ninguna propiedad extraordinaria de las mismas.


En cualquier caso, la fama que fue acumulando en aquellos primeros años de funcionamiento representó que un flujo cada vez mayor de forasteros acudiese a la localidad año tras año. El Balneario, y Marmolejo con él, empezó a convertirse en un lugar conocido a nivel nacional e internacional.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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miércoles, 23 de julio de 2014

3.- La estatua de "Higía"

Un elemento característico y definitorio de nuestro Balneario es la estatua atribuida a la diosa Higía. Esta diosa, hija de Esculapio y relacionada con la higiene y la salud, suele estar representada como una mujer tocada y con una serpiente arrollada al cuerpo. La estatua del Balneario no tiene estas características, sino cuatro alas o aletas a la espalda, por lo que en realidad representa un tipo de figura mitológica de los rios y las aguas diferente, concretamente una ninfa. Sin embargo es de común aceptación su adscripción a la diosa y como tal la vamos a dejar.

Hermanas mellizas: A la izquierda "Ninfa fluvial", de Mathurin Moreau, 1874, Paris. A la derecha, la estatua del Balneario
Es una figura de bronce de autor desconocido. En una ocasión, un visitante preguntó si se conocía a su fundidor y el año de fundición. Examinada la estatua, no se encontró ninguna inscripción. Este visitante, aficionado al arte, dijo estar siguiendo las estatuas que de esta diosa existen en varios lugares. Además de la del Balneario, afirmó haber visitado otra en Montoro, en la plaza del ayuntamiento, y varias diseminadas en distintas ciudades, todas procedentes de la misma época.

En cualquier caso, independientemente de a quien representase, la estatua del Balneario se constituyó en un icono del mismo desde su fundación, habiendo sido expuesta en distintas localizaciones a lo largo de su historia. Primeramente se colocó al final de la galería que llevaba a los manantiales, justo en el anillo externo del resguardo de la fuente, dominando la escalera doble que bajaba hasta la pila donde se distribuía el agua.
La estatua en su localización original, dominando la bajada a Fuente Agria.
La estatua en la glorieta de los tranvías
Posteriormente se situó en la glorieta donde paraban los tranvías, para ser trasladada finalmente unos metros hasta su localización final, donde todavía se puede encontrar, presidiendo una fuente frente al edificio que fué de baños, y mas tarde de oficinas. 


La estatua en su localización definitiva
Allí continuó, soportando estoica los elementos, aguardando tiempos mejores que no terminaron de llegar...
.

... hasta que en agosto de 2015 fue trasladada al vestíbulo del Ayuntamiento, para ser limpiada y reparada, donde se encuentra en estos momentos.


Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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jueves, 17 de julio de 2014

2.- Llega León y Llerena

D. Eduardo León y Llerena, poseía el capital suficiente para acometer las obras de infraestructura precisas y, con ello, empezó el periodo mas brillante de su historia, el de las grandes reformas y su engrandecimiento, lo que permitió, mediante una explotación adecuada y bien atendida, traducirse en un constante aumento de la concurrencia. 


Tambien favoreció este engrandecimiento la línea de ferrocarril Madrid-Sevilla, con estación a dos kilometros del pueblo, en la que paraban todos los trenes de viajeros, y que la localidad dispusiera de medios de transporte de todo tipo, de estación telégrafica y, desde 1902, alumbrado electrico en calles, casas y paseos.

Entre las obras de infraestructura acometidas se encontraba un murallón de cinco metros de altura alrededor de los manantiales de fuente Agria y San Luis, para protegerlos de las inundaciones del rio, cubierto por un templete de hierro fundido, con sólida techumbre para que, al amparo de la interperie, sobre todo de la lluvia y el sol, las personas hagan uso del agua. 
Vista del reducto de protección del manantial Fuente Agria, en su diseño original en forma eliptica con el eje mayor apuntando en dirección a la corriente para soportar las crecidas.
En primer plano, con personas sentadas al borde de su murallón, se encuentra el reducto de protección del manantial San Luis. A su derecha, separado del conjunto principal, el reducto del manantial Buena Esperanza.

Hasta los manantiales se construyó un galería de cincuenta metros de longitud, formada por una columnata de hierro fundido con sólida cubierta y cortinajes en los huecos. En fotografias de la época se ven las distintas que se instalaron porque se las llevaba el rio.




Imágenes de las primeras galerías de hierro forjado. La amplia separación entre los soportes permitia el paso del agua y resistir los embates de las crecidas. Aun así fue necesario reconstruirlas en varias ocasiones.
Tambien construyó un edificio destinado a administración  y para baños y duchas " ...consistente en un elegante chalet formado por un amplio vestibulo donde está instalada la Administración y descansan los concurrentes al Balneario. A la derecha de esta vestibulo está la sala de hidroterapia con su tribuna para duchas movibles, sus duchas dorsal, de lluvia y regadera y gran ducha circular y dos gabinetes anejos, y en el otro una pila destinada a las personas que han de combinar el uso de la ducha con el baño. A la izquierda del mismo vestíbulo se encuentra otra sección balnearia, formada por cuatro elegantes cuartos para baños generales y una salita para las pulverizaciones. 


 Todos estos aparatos pueden ser alimentados por agua potable o por agua medicinal, y una y otra, ya fria, ya a la temperatura que se indique en la prescripción facultativa, y a todos estos aparatos se unirá en breve otro destinado a la ducha ascendente o rectal. Por donde se ve que las aguas de Marmolejo pueden ser utilizadas, no solo en bebida, sino bajo la forma balneario o hidroterápica que se considere oportuna, por formar el complemento de su adecuada aplicación".

Otro edificio contiguo que se construyó en esta época fue una nave de embotellado y almacén.

Se plantó "un amplio y hermoso parque, expresión de habilidad y buen gusto de quien lo dirigió, Manuel Méndez Cordova, y esplendidez valiente en quien proporcionó los medios para construirlo", de grandes paseos y jardines, con profusión de árboles (sóforas, plátanos de la India, papeleros, aligustres, pinos, acacias, eucaliptos y palmeras de varias clases), y arbustos (clindas, glicinias, damas de noche, lilas y buganvillas). 


En los arriates y setos: boneteros, tuyas, abrótano, romero y gan variedad de rosales, tanto de pie como trepadores, así como enredaderas. Junto al parque creó una huerta con naranjos (dulces y agrios), granados, nísperos, madroños y caquis. Todo ello regado con el agua de la Fuente del Pilar, mas arriba en la carretera que, por tubería, era conducida hasta la alberca del camino de la Seña, y de allí distribuida por todo el parque y huerta por un extensa y bien planificada red de canalillos, sifones y conductos, parecidos a los que hay en el patio de la Mezquita de Córdoba y Alhambra de Granada.

Otra construcción de aquel tiempo fue la escalinata y puente sobre el arroyo Las Graillas, hasta el parque, para facilitar un camino mas corto a los agüistas que bajaban y subían andando.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

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martes, 15 de julio de 2014

1.- Los orígenes del balneario

Extracto del libro del mismo título, publicado por Padilla Libros Editores&Libreros 2001, con nuevas aportaciones

BALNEARIO DE MARMOLEJO

Siglos XIX, XX y XXI

ENGRANDECIMIENTO Y DECADENCIA

Por Manuel Méndez González

PRÓLOGO


No existe documentación alguna anterior a 1700 que nos diga desde cuándo se aprovechan las cualidades del agua de los manantiales de Marmolejo. En 1700, el médico francés Tissot hace mención de estas aguas en su Tratado sobre las enfermedades. En 1749, D. Juan de Dios de Ayuda, médico titular de los dos Cabildos de la Ciudad de Guadix, publica el Examen de las aguas medicinales de mas nombre que hay en las Andalucías. En su "Tomo II" hace un amplio estudio sobre sus aguas y detalla la situación, contenido, virtudes y método con que deben usarse cada una de las fuentes.

En 1818 fueron reconocidas oficialmente como aguas medicinales las de así llamada Fuente Agria, y como propietario, el municipio de la villa. Desde ese momento, gracias a las mejoras en las comunicaciones, se produce un constante incremento en la concurrencia de agüistas y acompañantes que harán forzoso el plantear obras de reforma y mejora en el incipiente Balneario. De hecho, en la década de 1870 llegó a ejercerse presión por parte de las autoridades provinciales sobre el municipio, exigiendo tales obras, levantándo una polémica que llegó incluso a poner en tela de juicio la propiedad del Ayuntamiento sobre los manantiales.

Hay que aclarar que en aquellos años no existía niguna edificación que protegiera a los manantiales, que estaban a poca altura sobre el nivel normal del río, y se inundaban a la menor crecida. El Ayuntamiento hizo cuanto pudo por llevar a cabo esas obras. Sin embargo los pocos recursos de que disponia apenas llegaban a cubrir las grandes inversiones necesarias para arreglar calles y plazas en la propia población, por lo que no pudo acometer la obra decisiva.

Consciente del potencial beneficio que la explotación de las fuentes podía tener para el municipio, pero incapaz de reunir el capital preciso para obtener el máximo rendimiento de unas instalaciones que, hasta entonces, habían requerido poca inversión, el Ayuntamiento sacó a subasta pública el Balneario, por una Orden Ministerial de 1882.

El año 1883 marca el punto inicial para el desarrollo en la historia de Fuente Agria. Adquirió la propiedad de los manantiales y otros terrenos Don Eduardo León y Llerena, Senador del Reino, casado con Doña Luisa Serrano Serrano, sobrina del general Serrano, Regente del Reino tras el destronamiento de Isabel II.

Extractos del libro "Balneario de Marmolejo, Siglos XIX y XX, Engrandecimiento y Decadencia" por Manuel Méndez González, Padilla Libros, 2001

Se puede encontrar mas información, excelentemente recopilada y presentada en 

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